Gobierno Nacional de Panamá

Realidades en Salud

Lunes, 12 de Noviembre de 2018

Artículo de Opinión. Hace poco leí un artículo en el cual se hacía referencia a promesas incumplidas en salud. Tratando de salvar el sesgo político y comprendiendo lo difícil que es la administración pública, sobre todo en salud, por respeto a la población y por la cantidad de imprecisiones en ese artículo, creo necesario aclarar ciertos puntos.

Se menciona que en estos últimos 10 años se ha demostrado la “incapacidad del MINSA en su rectoría y Funciones Esenciales de Salud Pública” (FESP). Nada más lejos de la realidad, en los últimos años se han hecho 3 evaluaciones de estas FESP (2001, 2014 y 2017). En la evaluación del 2017, diez de las 11 FESP mostraron mejoría importante con respecto a los años anteriores. Por lo tanto, sí se están haciendo las cosas bien y por supuesto que la rectoría del MINSA se ha fortalecido.

Se prometió garantiza el acceso a salud, sobre todo en áreas indígenas y mejorar las infraestructuras de atención primaria. Una de las dificultades en estas áreas es la falta de carreteras, pero en esta administración se han entregado, en construcción y licitados, más de 2 mil kilómetros, cifra nunca antes vista en este país. Por otro lado, la construcción de viviendas en áreas rurales (alrededor de 60 mil hasta ahora), sanidad básica (alrededor de 21 mil, hasta ahora) y la eliminación de las aulas rancho (60% de las existentes) son, sin duda, mejoras a los determinantes sociales de salud, sin precedentes en Panamá.

Se prometió mejorar los centros de atención primaria y hasta el momento se han y están impactando 102 centros de salud en todo el país, entre ampliación y equipamiento.

Se ha invertido en recurso humano como nunca antes. En el año 2013, la cantidad de médicos y enfermeras era de 29 por cada 10 mil habitantes. Ahora es de 31,4 y en unos años será más de 33 ya que se han dado becas que entre pre y post grado suman más de 6 mil en todas las profesiones de salud. Esto último con apoyo de IFARHU y SENACYT.

También se prometió basar la salud en prevención. Sin duda, se han sentado las bases para que la prevención sea la estrategia política para mantener la salud de la población. Por un lado, mejorando los determinantes sociales de la salud (carreteras, educación, vivienda, internet) y, por otro, con campañas de estilo de vida saludables y creando conciencia de lo importante que es hacerse responsable de su salud.

Aunque la coordinación de atención entre el MINSA y la CSS es un reto importante, se han sentado las bases para que se puedan atender a todos por su génesis de ser humano y no por su estatus laboral. Los convenios de compensación de costos no se auditaban desde el 2002 y ya se han auditado hasta el 2016. Así, pues, no es cierto que esta atención está más fragmentada que nunca, muy por el contrario se están planificando infraestructura y recurso humano en conjunto.

Por otro lado, los hospitales que encontramos detenidos ya están en reconstrucción después de resolver asuntos legales pendientes y los centros de salud (Minsa-Capsi) que recibimos, hemos inaugurado 8 y estamos por entregar 3 más. Todo esto después de resolver problemas de falta de luz, agua y otras situaciones en cada proyecto.

En lo que sí concuerdo con el autor es en su parte final, cuando exhorta a la población a analizar las propuestas electorales, para escoger a aquellos que han demostrado trayectoria y ética pública.

Miguel A. Mayo
@mayogastro
El autor es Ministro de Salud.