Gobierno Nacional de Panamá

La promesa del Año Nuevo

Domingo, 30 de Diciembre de 2018

Artículo de opinión. Entendamos algo de una vez y para siempre.  El cuerpo humano está formado por células que, según sus diferentes funciones y especializaciones, se agrupan en órganos que se forman armónicamente para cumplir con sus tareas en forma coordinada. Estos órganos tienen una capacidad de funcionamiento, la cual podemos hacer más o menos eficiente, de acuerdo a cómo decidamos vivir.  

Por ejemplo, cuando una persona es obesa, las articulaciones que sostienen el cuerpo se ven sometidas a un peso para el cual no están preparadas, por lo tanto, claudican y empiezan las discapacidades funcionales de movimiento.  Además, el corazón se tiene que esforzar para “bombear” sangre a todo el cuerpo, que es de más volumen para lo cual se formó.  Esto es solo un pequeño ejemplo de lo que ocurre, con el sobrepeso. Otra situación ocurre cuando introducimos al cuerpo sustancias para las cuales el cuerpo no tiene la capacidad de defenderse, como drogas, etc. 

Por otro lado, si hacemos ejercicios frecuentemente, no solo evitamos el sobrepeso, sino que poco a poco empezamos a hacer el corazón más eficiente, por cambios fisiológicos que ocurren y que permiten que cada “bombeo” de sangre requiera menos potencia para llegar a todo el cuerpo y además, se requieran menos contracciones. Por lo tanto, con menos trabajo, el corazón, mantiene adecuada irrigación sanguínea. 

Esto anterior lo comento, porque la promesa más frecuente de fin de año es “en enero empiezo a hacer ejercicio”, promesa que no durará más de un mes en la mayoría y solo una minúscula proporción de personas la cumplen en forma sostenida durante el año.  No se engañe, esto solo funciona si se hace al menos 5 veces/semana y durante el resto de la vida y debe asociarse a ingesta de comida saludable. De lo contrario, solo conseguirá esfuerzo y sacrificio para probablemente beneficio insignificante. 

Los estudios clínicos (que hay muchos) son contundentes en declarar que las dietas restrictivas (las que eliminan algún tipo de comida) tienen un éxito de <3% a un año. Es decir, no son exitosas. 

Mi recomendación es que se proponga cambiar su estilo de vida, con los consejos que hemos dicho en artículos anteriores. Pero haga que este cambio sea parte de su nueva vida.  Ya es hora que cada persona se haga responsable por su estado de salud. 

Hay que dejar de hacer siempre lo mismo y pretender conseguir resultados diferentes. 

 

 

Miguel  A.  Mayo
@mayogastro
El autor es Ministro de Salud.