Gobierno Nacional de Panamá

Artículo de Opinión: LA CLAVE ESTÁ EN LA ACTITUD

Viernes, 28 de Julio de 2017

La transformación del sistema público de salud panameño

Miguel Mayo |  28 jul 2017

Un sistema de salud está formado por muchos componentes, entre los cuales destacan, el personal de salud, los pacientes, las instalaciones, los medicamentos e insumos para uso humano y, por supuesto, la plataforma financiera e informática sobre la que descansa toda la estructura. En Panamá, se están haciendo modificaciones a los procesos administrativos para garantizar medicinas e insumos en forma oportuna. Todos estos componentes son, sin duda, muy importantes, pero la actitud del personal de salud y de los pacientes es lo que hace la diferencia entre los sistemas.

Por un lado, los pacientes tienen derecho a recibir los mejores cuidados posibles de salud, pero a su vez, el deber de seguir las indicaciones para cuidar la misma. Por otro lado, el personal de salud tiene el deber de atender a los pacientes con dignidad, dedicarle el tiempo que sea necesario para hacer una evaluación adecuada y las recomendaciones correctas a cada paciente.

Por eso, nos hemos empeñado en decir que en el sistema de salud de Panamá, donde se ha logrado un equilibrio salarial justo (logrado por las negociaciones en esta administración) y un abastecimiento de medicinas más que aceptable, es la actitud de ambos “actores” la que marca la diferencia entre un sistema eficiente y uno ineficiente.

Hay muchas formas de definir la actitud. No tratamos de hacer un “tratado de la actitud” en este artículo, pero la definiremos de forma sencilla. La actitud es la forma, usualmente aprendida de responder a algunas circunstancias en la vida. Está condicionada por un componente cognitivo, uno emocional y uno conductual (reactivo).

En la medida en que el personal de salud tenga más sensibilidad y empatía con el paciente, su reacción a las quejas del paciente (su actitud) siempre irá orientada hacia un trato más humano y, sin duda, se garantizará gran parte del éxito del tratamiento y que, por el otro lado, creará más confianza del paciente (su actitud) hacia el personal de salud.

Se requiere sentir las necesidades de un paciente (que seguro la mayoría hemos estado enfermos en algún momento) para poder comprender sus quejas y solo así, estaremos cerca de solucionarles sus problemas.

En nuestro país, tenemos gran cantidad de gente que sufre de las enfermedades no transmisibles, como lo está demostrando el Censo Nacional de Salud Preventiva.

Este grupo de pacientes requiere que se les dedique tiempo para explicarles su patología y los cambios en el estilo de vida que debe hacer para el control de la misma. De otro modo, solo con recetas de medicinas no vamos a controlar estas enfermedades y seguiremos pagando los altos costos (económicos y en calidad de vida) de sus complicaciones.

Exhorto tanto al personal de salud como a los pacientes a mejorar nuestra actitud, y todos nos sentiremos, muy pronto, contentos de tener, con seguridad, un sistema de salud resiliente y eficiente.

El autor es médico y actual ministro de Salud.

Artículo publicado en el Diario La Prensa.